Jul 04

A no descuidar la alimentación en estas vacaciones de invierno

Nutricionista sugiere comer más frutas y verduras, no saltarse las comidas, controlar la ingesta de alimentos azucarados y evitar en lo posible la comida chatarra.

Durante las vacaciones, la rutina diaria de los niños y adolescentes sufre modificaciones; tienen más tiempo libre y un horario más distendido. En la mayoría de los casos duermen más tarde o más tiempo que lo habitual. “Este cambio abrupto, quiérase o no, afecta los hábitos alimentarios”, asevera la Lic. Bethania Machuca, nutricionista de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles, llevando a los niños en ocasiones a un esquema de alimentación desordenada, donde se saltan el horario de las comidas e ingieren una mayor cantidad de alimentos, principalmente ultraprocesados, con alto nivel azúcares y grasas.

En Paraguay, 1 de cada 3 niños y adolescentes tiene sobrepeso y obesidad, esto es, el 33% de esta franja poblacional, según señala la Encuesta Global de Salud Escolar (GSHS) realizada en el 2017.

El exceso de peso constituye un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas y muertes asociadas. La hipertensión, los problemas cardiovasculares, la diabetes están vinculados estrechamente a la mala alimentación. Para impedir que las estadísticas de enfermos sigan incrementándose, es importante establecer hábitos saludables en el hogar desde la niñez.

Para mantener una alimentación sana en estos días de vacaciones, la nutricionista propone hacer hincapié en el consumo de todas las comidas del día sin saltarse ninguna de ellas (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena), respetando siempre los horarios.

La profesional refiere que el desayuno es la primera comida del día, “la misma debe ser nutritiva y que proporcione la energía necesaria para realizar las actividades del día”, expone. Para ello recomienda incluir: lácteos (leche y/o derivados), hidratos de carbono complejos (panes integrales, galletitas de arroz) vitaminas y minerales (frutas enteras o jugos sin agregado de azúcar); esta misma opción podrá adoptarse también a la hora de la merienda.

Para la media mañana, menciona que es ideal incluir el consumo de frutas enteras de estación (mandarina, naranja, pomelo, banana, frutilla) que son fuente de fibras, vitaminas resaltando la C y minerales. “Debemos pensar en las frutas que más gusten a los niños. Aconseja buscar las estrategias para que quieran consumirlos, ya sea en forma de compotas y brochetas de frutas. Otra opción es cortarlas en trozos y colocarlas en un tupper de colores que contengan sus personajes favoritos.

En el almuerzo y la cena, propone la presencia de carbohidratos en el plato: arroz, maíz, fideo, papa, mandioca son algunas opciones. Esto debe ir acompañado de una porción de proteínas como carne vacuna o pollo, pescado, huevos, y fibras que aportan los vegetales crudos y cocidos.

La bebida de elección debe ser el agua simple, aunque también se pueden preparar jugos naturales (sin azúcar agregada) o aguas saborizadas de manera natural.

EVITAR

La Lic. Bethania Machuca aconseja evitar la ingesta de calorías vacías, es decir, de aquellos productos que solo aportan calorías y pocos o ningún nutriente como es el caso de los snacks (papas fritas, galletitas y otras golosinas), gaseosas, jugos envasados y otros productos.

Otra de las recomendaciones de la profesional en nutrición es controlar la ingesta de alimentos azucarados o con alto contenido de grasas, especialmente si el niño o el adolescente está con sobrepeso u obesidad. “Es fundamental que desde la casa se dé el ejemplo para tener una alimentación completa, equilibrada, suficiente y adecuada, según la necesidad de cada niño y adolescente”, puntualiza.