Feb 04

Actividad física, estrategia poderosa para prevenir cáncer y controlar su progresión

Existen 8 tipos de cáncer prevenibles en hasta 50% con una práctica adecuada de actividad física: el cáncer de mama, colon, endometrio, pulmones, esófago, vejiga urinaria, esófago y de riñones. Conozca como actúa la actividad física en la prevención, en pacientes diagnosticados y tipos de ejercicios recomendados.

El cáncer (Ca) es un proceso de crecimiento y diseminación descontrolados de células que puede aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo. Se los conoce en forma genérica como “Tumor maligno”, porque invade el tejido circundante y provoca metástasis que significa aparición de nuevos focos malignos en diferentes partes del organismo.

La doctora Mirta Ortiz, de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles refiere que actualmente se diferencian más de 100 enfermedades distintas bajo el común denominador de Cáncer, y cada uno de los tipos de cáncer tiene distintos factores causales, de pronóstico y tratamiento.

Puntualiza que, en Paraguay, según datos estadísticos del Ministerio de Salud Pública realizados entre el 2004 y 2017 figuran 5 tipos de Cáncer más frecuentes en mujeres adultas: el cáncer de mama se ubica en primer lugar, le sigue el cérvico- uterino, posteriormente se posiciona el cáncer de colon y recto, luego el de tráquea, bronquios y pulmón, y finalmente el de estómago.

Según el mismo estudio, en los varones, el Cáncer más prevalente es el de Tráquea, bronquios y pulmón, luego el de próstata, le sigue los de estómago, de colon y recto y en quinto lugar se halla el de esófago.

Las evidencias bibliográficas más recientes (Guías de Promoción de Actividad física PAGA-2018), señalan el efecto protector de prevención que ejerce la práctica de actividad física contra ocho tipos de cáncer en un porcentaje importante (30 a 50%).

Estos 8 tipos de Cáncer prevenibles con una práctica adecuada en tiempo, frecuencia e intensidad de actividad física son los de mama, colon, endometrio, pulmones, esófago, vejiga urinaria, esófago y riñones.

En el caso particular de nuestro país, este estilo activo de vivir, moviéndonos el mayor tiempo posible puede ayudar a bajar las cifras estadísticas de cuatro de los cinco cánceres más frecuentes tanto en las mujeres como los varones (excepto el cérvico-uterino y el de próstata).

¿Cómo actúa la actividad física para prevenir el Cáncer?

La doctora Ortiz explica que, apenas empezamos a movernos, nuestros músculos esqueléticos facilitan la liberación de pequeñísimas proteínas que mejoran nuestro estado de ánimo, las conocidas endorfinas y serotonina que actúan como antidepresoras.

“Seguimos moviéndonos y se generan moléculas como la adrenalina, que puede frenar señales de crecimiento del cáncer de mama”, destaca.

Otro aspecto importante que resalta, es que el ejercicio físico estimula la función inmune, al activar a una variedad de linfocitos conocido como natural killer (asesino natural), el cual representa una primera línea de defensa o vigilancia del organismo contra la invasión de microorganismos y el desarrollo de tumores. Señala que este efecto positivo ya se presenta luego de una sesión de ejercicios, facilitando la movilización de estas células vigilantes hacia los tumores e incrementando su capacidad de destrucción a los tejidos malignos.

Además, menciona que con los ejercicios físicos se reduce la grasa corporal, al disminuir el número de células de grasa que producen hormonas como el estrógeno, cuyo incremento está muy relacionado con la aparición de cáncer de mama y endometrio.

¿Y si la persona ya fue diagnosticada con Cáncer?

También está indicado el ejercicio físico, ya que algunos de los problemas derivados de la enfermedad como el malestar, el cansancio y la aparición de linfedema (hinchazón del brazo en el lado afectado por la cirugía) pueden mejorar con la práctica correcta de actividad física orientada para cada situación personal y supervisada por un profesional especializado en el tema.

De esta manera, el ejercicio físico ayuda a prevenir el cáncer y controlar la progresión de la enfermedad para mejorar la calidad de vida, interactuando con los tratamientos antineoplásicos, fortaleciendo los aspectos psicosociales para una supervivencia más digna de los pacientes oncológicos,

¿Cómo es la prescripción de ejercicio física para prevenir el cáncer?

Las nuevas Guías de actividad física de la OMS 2020 recomienda realizar actividad física variada y adaptada a la capacidad física individual, sumando un total semanal entre 150 a 300 minutos, fraccionados en numerosas sesiones de tiempo y complejidad de ejercicios.

El tipo de ejercicio físico será en mayor proporción aeróbico (3 o 4 veces a la semana), con intensidad de 50 a 75% de la frecuencia cardiaca y adicionando dos sesiones semanales de ejercicios de fuerza muscular, flexibilidad y equilibrio.

En los pacientes que cursan con un tipo específico de Cáncer, la sesión de movimiento se hará en función a la certificación del médico tratante, bajo supervisión estricta de un profesional especializado en el tema.

La situación epidemiológica del COVID-19 que nos afecta actualmente a todos a nivel nacional y mundial no debe ser impedimento para movernos, sino que debemos crear las instancias pertinentes y ajustarnos a los espacios disponibles (casa, patio, veredas, plazas, lugar de trabajo, otros espacios familiares y públicos) y a las normas a seguir según protocolo sanitario vigente del Ministerio de Salud Pública.

La actividad física siempre debe ir acompañada de los otros componentes que hacen al estilo de vida saludable: una alimentación saludable que incluya el consumo diario de frutas y verduras, una buena hidratación con la ingesta de al menos 2,5 litros de agua al día, conservar un peso saludable, evitar el tabaco y reducir la ingesta nociva de alcohol.