May 20

Aquellos que no se ejercitan tienen alto riesgo de padecer hipertensión

Un estudio reveló que en 200% se eleva el peligro de mortalidad en individuos que no realizan actividad física, otra de las razones para abandonar el sedentarismo.

La actividad física como estilo de vida desde las primeras etapas de vida reduce el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, es así que personas inactivas tienen de 30 a 50% mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial. Varios estudios epidemiológicos señalan que las que no realizan actividad física en el hogar pueden aumentar el riesgo de mortalidad casi 200 % más.

La doctora Mirta Ortiz, técnica de Actividad Física de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles, asevera que toda persona portadora de hipertensión arterial se le debe orientar y motivar para que se adhiera a un adecuado plan de actividad física supervisado por el Profesional de Educación física capacitado, además debe continuar su tratamiento farmacológico tanto como sus controles médicos periódicos y el asesoramiento nutricional correspondiente con dieta hipo sódica, control del peso corporal y de la circunferencia abdominal.

Entre los efectos favorables del ejercicio físico se cita la reducción de 10-20 mm Hg en la presión sistólica inmediatamente, después de una sesión de 30-45 minutos de moderada intensidad y puede persistir hasta 22 horas. También la presión arterial diastólica puede descender 5 mm Hg y esto se asocia a un 34% de disminución de un accidente cerebrovascular y 21% en la reducción de una afección coronaria.

Estos aspectos positivos son resultados de la mayor longitud y diámetro de arterias y venas ya existentes, así como de la formación de nuevos vasos (angiogénesis). Por otro lado, disminuyen las sustancias vasopresoras (norepinefrina-endotelina-angiotensina II) y se liberan las vasodilatadoras (óxido nítrico-prostaciclina)  que mejoran la función renal y por ende disminuye la presión arterial.

Según las nuevas pautas para la hipertensión arterial publicadas por el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM FITT 2020), los ejercicios físicos recomendados son los de carácter aeróbico (caminatas, trotes, pedaleos, bailes no sofocantes, con participación de los grandes grupos musculares (especialmente de los miembros inferiores), con una duración entre 20 a 30 minutos/dia (sumando 90 a 150 y+ minutos por semana) de actividad continuada o acumulada de cualquier duración), una frecuencia de 3 a 5 veces por semana y una intensidad entre 100 y 110 latidos por minutos ( leve a moderada intensidad).

Los ejercicios de fuerza muscular se incorporan luego de tener un buen control de los valores de presión arterial y estarán focalizados más en repeticiones que en la carga de trabajo. Se adicionan también sesiones de flexibilidad y coordinación neuromotriz (tai chi, yoga y pilates).

El ejercicio  físico  se considera un  modulador  esencial  para  el  tratamiento  de  las enfermedades  crónicas  no transmisibles,  y en  este  caso,  ayuda  a  mejorar  los  niveles  de  presión  arterial  produciendo  un  efecto protector del sistema cardiovascular y renal, además de disminuir otros factores de riesgo modificables por medio de la reducción de la grasa corporal, un mejor control de la glucosa en sangre y especialmente una mayor disminución del estrés, situación más acentuada y persistente durante este tiempo de cuarentena por la pandemia del Covid-19.

Conoce acerca de la hipertensión

La hipertensión arterial es un trastorno por el cual los vasos sanguíneos presentan valores de medición persistentemente altos ocasionando daños a órganos muy importantes como el corazón, cerebro y riñones. Se caracteriza básicamente por una alteración de la pared de los vasos sanguíneos (endotelio vascular) con ruptura del equilibrio entre los factores relajantes y los vasoconstrictores que conduce a un estado de contracción persistente de los mismos, cuando que en condiciones normales hay una prevalencia de vasodilatación sanguínea.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el límite superior para definir a un paciente adulto como hipertenso es ≥ 140 mm Hg en la presión sistólica y o elevación ≥ de 90 mm Hg en la diastólica.