Jun 01

Sistema inmune fortalecido, arma para hacer frente al COVID-19 y otras afecciones respiratorias

  • Además de seguir con la aplicación de medidas no farmacológicas: lavado de manos frecuente, uso de mascarilla y distanciamiento físico, aumentar el consumo de frutas y verduras, disminuir los ultraprocesados y mantener la hidratación genera un impacto importante en la prevención de enfermedades.

Al no contar con una vacuna y tratamiento específico contra el COVID-19, la defensa que tiene nuestro organismo para hacerle frente a este virus es el sistema inmunológico, por lo que es sumamente clave fortalecerlo.

Mantener el sistema inmune fuerte es un arma clave no solo contra el COVID-19, sino también contra otras afecciones respiratorias, esto se logra con la adopción de hábitos alimentarios saludables.

Los alimentos en general y los nutrientes en particular cumplen un papel importante en el desarrollo y preservación del sistema inmune. La Lic. Claralina Mendoza, de la Dirección de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles, declara que el buen estado inmunológico se sostiene con una alimentación saludable, equilibrada y completa con todos los nutrientes.

En este contexto, la nutricionista recomienda mantener una alimentación nutritiva variada, equilibrada y completa en todos los nutriente que contengan los grupos de alimentos: frutas, hortalizas de distintos colores, entre ellos los morados, rojos, amarillos, anaranjados y los verdes, entre los cuales se debe incluir al menos 3 porciones de vegetales y 2 porciones de frutas; “son una fuente rica de vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y otras sustancias biológicamente activas, que pueden mejorar el sistema inmunológico”, declara la profesional.

Sugiere incorporar en el plan de alimentación frutas y vegetales de producción nacional y de temporada para que sean más baratas y tengan mejor sabor, así como las legumbres, cereales (preferiblemente integrales), lácteos descremados (leche, yogurt, quesos), huevos, carnes bajas en grasa y en mayor proporción carnes blancas (pollo y pescado) antes que las carnes rojas de producción nacional.

Incluir a la dieta diaria el consumo de al menos 5 porciones en total de frutas y vegetales al día, de distintos colores. Reducir el consumo de productos procesados ricos en hidratos de carbono simples y elegir el consumo de legumbres y cereales integrales procedentes de grano entero (pan integral, pasta integral, arroz integral).

Mantenerse hidratado es fundamental, especialmente en estados febriles o con presencia de tos, para lo cual recomienda la ingesta de 1,5 a 3 litros de agua al día.

Otro aspecto a tener en cuenta es evitar los alimentos ultraprocesados y reducir el consumo de sal.